Cariño ¿estás en casa?
- Bere Carbajal

- 9 sept 2019
- 2 min de lectura

Son las ocho de la noche me siento perdida tengo que contarte "La ropa voló, no tuve tiempo para pensar ni preguntar. Me abre de piernas y hace lo que me prometió. Quiero confesarte, es lo que me dicta mi conciencia".
Él fue el culpable me hablo de sus padres y descubrí que su vida era parecida a un libro. Sabía que no estaba bien, pensé en nosotros, solo era trabajo quise grabar sus historias, pero el celular estaba descargado, así que me concentré en escucharlo, en seguir subiendo lentamente el vestido dejando ver aún más. Él pierde el control y mete sus manos por mis piernas lo vuelven loco mis medias, yo le ruego que no lo haga. Se ríe dice que siempre toca a sus colegas, y en ese momento sé que me está mintiendo. Recuerdo lo que me dijo el día que lo conocí que él era un manipulador; No me atreví a tocarlo, pero mi mirada lo pedía a gritos, mis ojos me delataron. Pide permiso para besarme y se lo doy, lo siento mi amor!!!
No sé cuántos besos me dio, ya ni los recuerdo, pero me inclino a pensar que no besa mal pues solo me marcan los malos besos, los besos fríos o los no deseados.
Intente huir, escapar, pero me atrapa por la cintura y me pega a él siento su pecho y brazos duros como un ladrillo. No me da vergüenza que la gente volteé.
Le pedí que saliéramos a caminar, intentamos buscar un hotel, no hay habitaciones así que terminamos revolcándonos en un callejón. Allí nuestra ropa vuela no hay ni tiempo para pensar, me pega contra la pared, muerde mi espalda, besa mi boca, mientras desgarra las medias esas que te vuelven loco, él está concentrado en hacerlo bien que no escucha lo que le eh contado de ti.
Nada me da vergüenza cariño ya que lo aprendí de ti.



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